INTRODUCCION



Este trabajo tiene como finalidad mostrar la importancia del juego como estimulación para la convivencia e integración del niño, niña y adolescente en el área escolar, llevando a cabo una formación integral donde se reconozca al niño, niña y adolescente como ser psicosocial llevando a la educación hacia un pleno desarrollo moral, social, intelectual, afectivo y físico para que al final de su trayectoria escolar el niño, niña y adolescente logren una autonomía en la convivencia llevando a cabo la armonía, respeto y solidaridad entre él y la sociedad en general.

Por lo cual podemos afirmar que la educación es la acción por medio de la cual un pueblo o una cultura transmiten sus tradiciones, valores y saberes a los niños y jóvenes, guiados o dirigidos por un adulto para que desarrollen todas las potencialidades y cualidades propias del ser humano. Para alcanzar este fin es necesario que se establezcan los fundamentos y parámetros antropológicos, epistemológicos, ontológicos y éticos, propios de la cultura bajo los cuales se construirá el proyecto pedagógico.
Al definir qué tipo de hombre se debe formar, cuáles serán sus deberes y derechos, qué valores y principios son fundamentales para preservar la cultura y la sociedad, qué procesos de enseñanza y aprendizaje son los más pertinentes para adquirir el conocimiento, etc., se define el horizonte de sentido que debe cumplir el proceso de educación dentro de la dinamización y proyección de la cultura, con el fin de consolidar la identidad propia.

Al tener claro el horizonte de sentido que debe tener el proceso de educación dentro de la cultura, se establecen los lineamientos pedagógicos y se construyen las herramientas pertinentes que responden a las necesidades propias del entorno natural, social, cultural, económico y político del pueblo o nación. Desde estas bases se establecen los ciclos de aprendizaje, las áreas de conocimiento, los contenidos, las didácticas pertinentes para alcanzar los fines y objetivos establecidos.

La formación es un proceso educativo que consiste en propiciar, favorecer y estimular la explicitación, desarrollo y orientación de las virtualidades y dinamismos de la persona humana. (Remolina, 1998)
De acuerdo a lo anterior, podemos afirmar que la formación integral es la acción que ejerce una cultura para potenciar o desarrollar globalmente todas las dimensiones propias de la persona humana.


Formación es el proceso por el que se adquiere cultura, y esta cultura misma en cuanto patrimonio personal del hombre culto, sin que se confunda cultura con el conjunto de realizaciones objetivas de una civilización, al margen de la personalidad del individuo. En forma breve, formación significa ascenso a la humanidad; desarrollo del hombre en tanto hombre. (Orozco, 1998)



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